sábado, 16 de marzo de 2013

El temor de las nornas

"Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil, árbol alto, bañado de blanca humedad; de él baja el rocío que cae en los valles; se alza en la verde fuente de Urd.
De allí vienen doncellas de gran sabiduría,son tres, desde el mar que mana del árbol; Urd se llama una, Verdandi la otra, -en ramas graban letras-, Skuld es la tercera; las leyes hacían, elegían las vidas de todos los hombres, el futuro predicen."
                                                                                                            Völuspá, versos 19 y 20


-¡Escuchadme! ¡Presiento una gran amenaza!- dijo Skuld. La norna siempre había sido más apasionada que sus hermanas, no en vano era también una valquiria, pero su pálida tez y el temor en sus ojos consiguieron reclamar la atención de Urd.
-¿Que te inquieta esta vez? -replicó Verdandi- ¿Otro bostezo de Fenrir? 
Como hermana mediana carecía tanto de la prudencia de la anciana Urd como de la previsión de la joven Skuld, pero su peculiar humor siempre conseguía alegrar a todo aquel a quien se lo regalaba. No obstante su satírico comentario cayó en saco roto esta vez.
-No es un buen momento para bromas. -sentenció con severidad Urd.- Dinos que te atormenta en tanta medida. ¿Qué aciagos signos divisas entre las brumas del futuro? -Las arrugas le habían regalado sabiduría suficiente como para no desoír los consejos de sus hermanas.
Skuld detuvo su labor de tejedora de destinos y retiró cuidadosamente sus temblorosas manos del telar. Sin apartar la vista del cordel que acababa de colocar, entre aterrorizada y fascinada, se dirigió a sus hermanas entre susurros.
-El chico que acaba de nacer... Los caminos que se abren ante él... Podría llegar a destruir los nueve mundos.- afirmó la joven. Las valquirias eran conocidas por su coraje, pero ante semejante perspectiva sólo el propio Tyr habría sido capaz de conservar la compostura. -Debemos encontrarle, ¡hay que intervenir mientras podamos!
-¡Nosotras no intervenimos! ¡Nadie puede alterar el destino! ¡Todo el mundo debería saber eso y tu más que todos ellos juntos! ¿Has perdido la razón? -exclamó colérica Urd ante semejante atrocidad.
-No sé qué pensar... no puedo ver nada... -dijo Verdandi sintiendo por primera vez el miedo que ya atenazaba el corazón de las otras nornas. -Jamás un mortal había sido capaz de esconderse de mí, pero cuando miro su hilo no puedo ver absolutamente nada... no sé si Skuld tiene razón, pero ciertamente esto es peligroso... no... no es normal... -La alegría solía acompañar a su melodiosa voz se había esfumado por completo y se vio sustituida rápidamente por el miedo.
-Ese chico se merece nuestra atención sin duda, pero no podemos intervenir. Cumpla o no con el terrible destino que contemplas en él, nuestro deber no es velar por la supervivencia de los mundos. -afirmó con convicción Urd mientras retomaba la labor en el telar.- Nosotras tejemos el destino de las criaturas y el universo en sí, incluso si este destino incluye nuestra propia destrucción. -continuó con un fuerte temblor de manos causado en parte por la edad en parte por el temor- Tejeremos, pues es nuestra labor, y confiaremos en que otros sepan llevar a cabo la suya con igual abnegación.
Se produjo un largo silencio sólo profanado por la diestra aunque pausada labor de la norna en los tapices. Verdandi y Skuld se miraron durante un largo momento hasta que finalmente la valquiria se aventuró a preguntar:
-Urd, hermana... ¿qué ves cuando miras su cordel?
-Mjödvitnir. Le han llamado Mjödvitnir.

1 comentario:

  1. y.......
    que pasooooooo????
    no puedes dejarme cn las ganas de saber como termina xDD

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